EDUCACIÓN Y AUTISMO

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“Necesidades educativas del alumnado con TEA”


Para conocer cuáles son las necesidades que tiene una persona con Trastorno del Espectro Autista (TEA), primero debemos conocer la definición de este trastorno.

El DSM-5 (APA, 2013) define el TEA como “la dificultad persistente en el desarrollo del proceso de socialización (interacción social y comunicación social), junto con un patrón restringido de conductas e intereses, dentro de lo cual se incluyen restricciones sensoriales”.

Las personas con TEA tienen distintas dificultades que hacen que no puedan desarrollar de forma natural las habilidades relacionadas con la comunicación, los juegos, la imaginación, el autocontrol y las relaciones con las demás personas. Por ello, necesitan ser entrenados de forma sistemática en estas habilidades.

Las necesidades de los alumnos con TEA establecen prioridades en la intervención, como son:

  • Dotarles de estrategias para que compensen y desarrollen sus habilidades comunicativas de forma efectiva para así poder relacionarse con los demás.
  • Ayudarles a identificar y controlar los patrones de conducta que interfieren negativamente en su funcionamiento adaptativo.
  • Partir de sus intereses y, a partir de ahí, ampliar su repertorio a través del juego y de las actividades lúdicas y motivantes.
  • Desarrollar estrategias de gestión emocional, tanto en la compresión, identificación y comunicación asertiva de emociones y sentimientos, como en la comprensión y respeto de las emociones ajenas.
  • Facilitar su capacidad para afrontar situaciones nuevas, superando sus dificultades o rigidez ante los cambios.

Un buen tratamiento de estos alumnos hará que aprendan las habilidades necesarias para desenvolverse de forma funcional e independiente en la vida, participando de forma activa en la sociedad.

Las estrategias educativas siempre tienen que estar ajustadas a las características de alumno en concreto, algunos ejemplos son:

  1. Evitar sobrecarga sensorial del ambiente.
  2. Usar apoyos visuales en la comunicación y en la organización del aula.
  3. Ser predecibles, anticipar las situaciones.
  4. Evitar el lenguaje figurado, la ironía y la metáfora.
  5. Fomentar el contacto ocular.
  6. Reconducir su posible tendencia al aislamiento, provocando situaciones de interacción e intercambio social.
  7. Considerar la diversidad como un valor positivo y pedagógico que contribuya a la inclusión educativa.

«Imagina que tu hijo nace con alas». Carolyn Parkhurst.

 

Elena León Rosado 

Maestra de Educación Primaria

Máster en Psicopedagogía

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